Maestría en Música, Educación y Sociedad en

marzo 25th, 2012 by Paula María Sanchez Ortega

Criterios sobre el concepto de la musicalización ciudadana

mayo 21st, 2011 by Paula María Sanchez Ortega

Invito a los lectores y visitantes de este blog, a escribir sus comentarios y reflexiones sobre el concepto de musicalización ciudadana.

Preguntas orientadoras para esta reflexión pueden ser:

¿Qué se piensa sobre la musicalización ciudadana?

¿Qué se entiende por este término?

Gracias por tus aportes, Paula

as pedagógicas en CubaMaestría en Música, Educación y Sociedad

mayo 21st, 2011 by Paula María Sanchez Ortega

Como respuesta a las necesidades descritas en las dos entradas anteriores,  surgió así en la Universidad de Ciencias Pedagógicas en Cuba, en el año 20; la maestría “Música, Educación y Sociedad”[1]  para todos aquellos profesionales de  de nivel universitario que utilizan la música como vía para el mejoramiento humano, participan en la formación de públicos diversos y se desenvuelven en el campo de la educación  musical masiva y educación musical especializada como: educadores, promotores e investigadores, los cuales requieren de un marco teórico, científico, artístico y pedagógico general más amplio y actualizado para desarrollar sus funciones.

Este  programa académico brinda continuidad  a la necesaria actualización y superación científica de los profesionales implicados en esta área del conocimiento,  garantiza y enriquece la cantera para la formación de doctores en ciencias en esta área del saber. En tanto para este tema en la actualidad ya  existe un  amplio cuerpo teórico devenido de la literatura científica y de los resultados de la labor investigativa en la práctica educativa y en la actividad artística cultural.


[1] Maestría: Música, Educación y Sociedad. Faltan datos

Resulta altamente pertinente satisfacer necesidades sociales, culturales,  artísticas y pedagógicas de amplia demanda por los profesionales que  desarrollan la actividad docente, la promoción artística cultural, la investigación y la creación artística, de lograr los propósitos de naturaleza educativa desde la propia particularidad de la música.

La Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona en Cuba tiene  tradición de contar con  la presencia  de las manifestaciones artísticas en la formación de los educadores, y ha tenido un  liderazgo de más de 40 años en la formación de Licenciados en Educación, en la superación posgraduada de estos y también en proyectos e investigaciones asociadas a las distintas esferas de la educación.

En el área específica de conocimiento del programa, sobre  la enseñanza de la música, también se cuenta con una sólida y extensa labor académica.

La Educación sonora y musical de los públicos

mayo 21st, 2011 by Paula María Sanchez Ortega

La educación sonora  y musical  de los públicos constituye un tema importante y pertinente. Abordar su presencia  y valor en la formación de nuestra identidad cultural, es una  problemática de la educación, de los procesos culturales y  del proceso pedagógico de la música, tanto en su sentido estrecho como amplio.

En este contexto sonoro transcurre la musicalización del ciudadano,   en el que se va enriqueciendo  su vida interna, expresado en un mejor comportamiento profesional y humano   dentro de la sociedad, según la educadora musical  Violeta Hemsy de Gainza[2]: “Es la música misma, bajo sus diferentes formas y aspectos, la que musicaliza; esto es, la que mueve, sensibiliza y educa integralmente”. Se desprende la importancia del contacto con la  música desde las edades más tempranas en el marco de la familia, de las instituciones educativas y de la sociedad en su conjunto en la que converjan los más acertados criterios sobre la educación musical  de los públicos y de los correspondientes educadores musicales  junto a  las particularidades socioculturales de cada país..


[1] Pedro de la Hoz 2009:6.

[2] Violeta Hemsy de Gainza(1995:2):

Desde 1901  en que  se incluye la música en  el currículo escolar se han presentado momentos de auge y  de depresión hasta su desaparición total en determinados momentos en la esfera educacional. Estos períodos de florecimiento se han caracterizado por  la aparición de nuevos programas, ideas novedosas  en el campo de la pedagogía musical, aportes de avanzada de diferentes especialistas, encaminados a la instauración y desarrollo de la educación musical en los diferentes niveles de la enseñanza general y en otras instituciones  en la sociedad.

En este trayecto analizado de más de un siglo la formación del educador  constituye el aspecto medular  de esta problemática, tanto  en la formación de nivel medio y de  pregrado   como  en  la superación y formación académica y científica de  postgrado,  pues en su persona  se debe integrar: sensibilidad, aptitud y preparación profesional, en la  que se integre y ajuste las tendencias pedagógico musicales más significativas y de él se irradia en lo fundamental: la educación  musical de los públicos. De ahí que sea un gran reto de los educadores musicales cubanos y de todos aquellos que tienen que ver con la  implantación y desarrollo  de la educación musical en el Siglo XXI el logro de su fin último que es la  musicalización ciudadana.

Para cumplir estas aspiraciones   de mejoramiento en esta  área del conocimiento resulta imprescindible la presencia en la sociedad  de  un educador calificado,  en cuya preparación exista una interrelación dialéctica entre la formación especializada  y la  pedagógica, lo que redundará en un   acertado desarrollo artístico musical de los educadores musicales. Con una mayor capacidad para  diagnosticar, planificar, orientar y coordinar los  procesos educativos musicales y estrategias didácticas  en distintos contextos y segmentos de la sociedad,  que constituyan problemas actuales y perspectivos en la realidad educativa musical.

De música y educación en la sociedad

mayo 21st, 2011 by Paula María Sanchez Ortega

La trilogía música, educación y sociedad expresa una relación muy estrecha, y no resulta un hecho casual  puesto que las distintas músicas, tanto cubanas como de otras regiones del mundo, forman parte del universo  sonoro que rodea al  hombre desde que nace,  interactúa con este entorno, se identifica, se acostumbra  y se educa en él.

La música para los ciudadanos en general, forma parte de su cotidianidad desde los momentos más trascendentales hasta los más insignificantes.  En este sentido, José Martí consideraba que “la música está perpetuamente palpitando en el espacio”.[1] El desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación y la informática han facilitado en buena medida este proceso interactivo del ciudadano con las músicas del mundo.

Esta manifestación artística contribuye al logro de  estados emocionales satisfactorios y positivos y al  desarrollo de la sensibilidad lo que tiene ascendencia en las relaciones interpersonales, en el comportamiento y en el adecuado uso y disfrute del tiempo libre. Es un hecho incuestionable en la actualidad, los efectos que se logran con la música en la educación  de los sujetos. Cuando  forma parte  de la riqueza espiritual del hombre se logra una existencia más plena y una concepción del mundo transformadora y altamente creativa.


[1]José  Martí

De lo que se desprende lo  inevitable de  estructurar una coherente estrategia para la educación sonora y  musical   de los ciudadanos en la que intervengan todas las instituciones que tienen  relación con  la enseñanza de la música, la creación,  la producción, la difusión y el disfrute,     para que pueda fructificar la musicalización de la ciudadanía, dado que esta manifestación artística forma parte inseparable de la sociedad contemporánea. Al respecto el maestro Leo Brouwer argumentó que “El  hombre necesita la música para no sentirse solo porque es un ser gregario. Si estuviéramos 48 horas sin música, se produciría una catástrofe mundial”.[1]

Tradición y creación musical en América latina y el caribe

mayo 21st, 2011 by Paula María Sanchez Ortega

Tomado de:2002. Tradición y creación musical en América Latina y el Caribe. En Boletín

          UNESCO, París: http//portal.unesco.org/culture/en/file.        

 

Tradición y creación musical en América Latina y el Caribe

 

Autora: Dra. C Paula Sánchez Ortega

Cuba

Desde el Siglo XV, en el que el almirante genovés Cristóbal Colón  descubrió  el continente americano, comenzó una interacción entre las tradiciones y la creación musical de dos  culturas, la autóctona y la española. Más tarde, interactuaron otras de otros territorios  en América latina y el Caribe como parte de ese nuevo mundo.

Los españoles, que venían en calidad de conquistadores, constituían un grupo heterogéneo de diferentes clases sociales  y disímiles zonas de España. Esta tenía el feudalismo como formación económico  social. Los habitantes del nuevo territorio, que pretendían conquistar, estaban organizados en diferentes comunidades primitivas de aborígenes, comenzando así el enfrentamiento de grupos humanos de diferentes niveles de desarrollo social y cultural.

Los conquistadores traían consigo sus manifestaciones culturales españolas; tradiciones, costumbres, expresiones de cantos y bailes hispánicos, incluyendo aquellos de carácter popular tradicional típicos de ese periodo histórico y, especialmente, el romancero trasmitido de forma oral, de generación en generación. El romance; forma estrófica literario- musical, cuyo contenido incluía la épica peninsular y leyendas, se fue  incorporando a las rondas y cantos de algunos países de Latinoamérica y el  Caribe.

Por su parte, la población autóctona de la América en sentido general se expresaba en sus diferentes idiomas o dialectos, en las distintas regiones, también de forma colectiva por medio de la música, la danza, el canto, y los  movimientos corporales para manifestar sentimientos y estados de ánimos. En sus ritos  mágico religiosos,  integraban todas estas expresiones, se reflejaban historias tribales, acontecimientos festivos, funerarios y religiosos.

En el devenir histórico, aproximadamente durante cinco siglos se ha ido produciendo un continuo, sistemático y amplio proceso de interacciones culturales: europea, (española, francesa, inglesa, portuguesa e italiana), asiática, norteamericana, caribeña y  de otras regiones del continente americano. En la música de los países latinoamericanos y caribeños se van integrando  algunas de estas culturas  a las autóctonas de cada país, produciéndose procesos de transculturación  con características propias en cada nación.

Al considerar las influenzas culturales en relación con la distribución geográfica de América Latina y el Caribe  se observa que las Antillas Mayores, conformadas por Cuba y Santo Domingo, tienen influencia fundamentalmente, española y africana. Por su parte, Haití, francesa; Jamaica, inglesa; y Puerto Rico, española e inglesa.

Veintinueve islas aproximadamente constituyen las Antillas Menores, con una fuerte influencia inglesa (países anglófonos) en muchas de ellas y también francesa (países francófonos).Otros países de América Central y de América del Sur bañados por el mar Caribe también han tenido influencia española como México, Guatemala, Honduras, Nicaragua Costa Rica, Panamá, Colombia,  Venezuela y de influencia inglesa, Belice.

En sentido general en algunos de los países de Latinoamérica y Caribe, los habitantes autóctonos fueron parcialmente exterminados lo que permitió que elementos de la  cultura  y la música  aborigen interactuaran con las demás, pero en los casos en que los naturales fueron exterminados  de forma total, como Cuba, se creó una nueva cultura musical  sin elementos aborígenes.  En Perú, Bolivia y Ecuador se  ha conservado la cultura india, en algunas etnias sin mezclarse o integrarse con otras.

El sometimiento y la cruenta explotación física y moral de la población autóctona, en una buena parte de los países, trajo  un paulatino exterminio de la población aborigen de Latinoamérica y el Caribe. Por lo que en distintas regiones se sustituyó la fuerza de trabajo aborigen por africanos, traídos  en condiciones de esclavos. Al igual que los españoles, los africanos constituían un grupo heterogéneo, pues procedían de diferentes etnias y zonas geográficas, con diversas organizaciones económicas, políticas y sociales. Esta población  trasladó consigo sus formas de comportamiento cultural: tanto rituales, religiosas y laicas.

Esta heterogeneidad de tradiciones culturales, aborigen, española, africana, inglesa y francesa, entre otras, han conducido  a un ininterrumpido intercambio e integración  de culturas, conllevando a la creación de  nuevas formas artísticas musicales propias de cada región o país, en correspondencia con  sus influencias culturales y musicales.

La música cubana  es uno de los ejemplos de esta compleja síntesis de interacciones culturales, que con el devenir del tiempo se fue creando una nueva cultura musical, sobre la base de su propio folclore expresado en  nuevos géneros, expresión de una identidad cubana y de elevada calidad. Las múltiples migraciones provenientes de diferentes zonas geográficas  de Europa,  Asia, regiones americanas y otras islas del Caribe, han ido conformando la música cubana.(Eli Rodríquez y Zoila Gómez, 1989: 24).La influencia hispánica y africana son las culturas fundamentales en la integración que ocurre.

En el siglo XIX se expresa la conciencia  nacional cubana  en la música, se integra lo tradicional y lo profesional. Surgen el Zapateo y el Punto, con elementos de la cultura hispánica manifiestos en el baile y el canto acompañados de cordófonos pulsados. En este siglo se gesta uno de los complejos genéricos más importantes de la música cubana (con influencia hispánica y africana): la rumba y sus variantes: guaguancó, yambú y columbia.

La tradición africana se mantuvo en cabildos y barracones conservando una música ritual y festiva que se  mezcla con la cultura española. El canto alternante entre solo y coro, más el acompañamiento instrumental de membranófonos e idiófonos,   son características comunes de las distintas etnias africanas que  se insertan en la música cubana.

En la primera mitad  del siglo XIX, las formas de comportamiento del salón francés en la corte española y las migraciones francesas a la isla contribuyeron al esplendor de la contradanza  que conservó su forma binaria original pero  paulatinamente fue acriollándose, en ello influyeron los músicos que la interpretaban, al organizar de una nueva manera el contenido rítmico de la contradanza europea.

En la segunda mitad del Siglo XIX se produce el proceso de transformación  de la contradanza al danzón. El músico cubano Miguel Failde crea el primer danzón las Alturas de Simpson, tomando elementos ya existentes en la práctica de la música popular. Este llega a convertirse en el baile nacional.

Manuel Saumell e Ignacio Cervantes son los compositores más representativos  del nacionalismo  en la música de concierto del siglo XIX, componen pequeñas obras para piano, contradanza y danzas. En este mismo sentido, Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla son dos figuras relevantes de la primera mitad del siglo XX, en la música de concierto. Asumieron el folclore y las tradiciones en la creación de su música con un lenguaje técnico expresivo contemporáneo, dentro de su época.

La música vocal en el siglo XIX, refleja sobremanera la relación entre la tradición y la creación musical. Según la musicóloga  Victoria Eli (Haciendo música cubana, 1989: 35) bajo la influencia de europeos y africanos, se observa en sus orígenes, la asimilación del estilo operístico  italiano, la romanza francesa y el teatro zarzuelo español en canciones con temas de amor y patrióticas, preferentemente, acompañadas por la guitarra. Surge la imagen del trovador que interpretaba boleros, criollas, guajiras, entre otras.

Otra creación importante en la música popular, en la segunda década del siglo XX,  es el complejo genérico del son, el más importante  de la música bailable cubana. Sintetiza diferentes elementos culturales y presenta interinfluencias con otros géneros cubanos y caribeños. Forma parte de la salsa, que recorre Latinoamérica en la actualidad Otros géneros cubanos de trascendencia nacional e internacional, que reflejan  elementos innovadores en la creación musical  bailable son el mambo, el chachachá, el mozambique, también se observa en la música de concierto de vanguadia, entre otras.

De la música en Ecuador anterior al descubrimiento de Colón se conoce muy poco, se tiene una lejana idea de lo que fue la música pre-incásica, por la existencia de algunas tribus donde no ha llegado la influencia de la civilización moderna, se conservan  la música e instrumentos muy rudimentarios, estos últimos también se han encontrado en las tumbas, como es el caso de: ocarinas, silbatos de barro, caracoles, piedras sonoras, flautas, etc. Los indios ecuatorianos conservan hasta hoy costumbres de mucho tiempo atrás, su vestimenta, su idioma, sus tradiciones y su cultura musical, perduran sus danzas, sus melodías y sus instrumentos. El sistema musical está basado en la escala pentafónica. La canción típica incásica que ha llegado hasta nosotros  es Yupaichishca, que significa adorable.

Con la colonización española  se fue generando una nueva música criolla, y producción de danzas, alejándose poco a poco  de la modalidad indígena. Los españoles introdujeron guitarras, bandolín, arpas y  construyeron un órgano en Ecuador con finalidad religiosa. Estos forman parte de la cultura musical ecuatoriana. Los indios de la Costa también fueron absorbidos y dominados por otra cultura, que provenía de la esclavitud negra  con sus ritmos y melodías. Al igual que otros países de Latinoamérica y   el Caribe la música folclórica y sus danzas forman casi siempre una unidad con fiestas de santos de la iglesia católica o en general fiestas de origen religiosos, tales como Carnaval, Corpus, Finados, Navidad, San Juan, San Pedro; también músicas para casamiento, cosechas, etc en las que se va produciendo un sincretismo, incorporando nuevos elementos creativos. Sus ritmos musicales característicos son el yumbo, yaraví indígena y el yaraví criollo, este último más complejo por la influencia europea. En el albazo, una danza criolla, la melodía es triste y melancólica, típica de la época colonial. El sanjuanito, es una danza con figuras coreográficas compuesta por 12 bailarines hombres y 12 disfrazados de mujeres.

La cultura musical guatemalteca  forma  una unidad, en la diversidad de cuatro pueblos fundamentales. El garífuna procedente de la  isla San Vicente de origen africano y arawaca, se radicaron en Guatemala hace más de 200 años. La población ladino,  mestizos de indígena y español. Los maya con veintiún grupos étnicos, no se extinguieron y utilizan la lengua Kiché, y los xinca radicados en Santa Rosa. A finales del siglo XX existen  nuevas expresiones, géneros e instrumentos musicales, con influencia de estos grupos .Los instrumentos nacionales son la marimba de tecomates, con un solo ejecutante, dúos de pito y tambor, xul ( flauta transversal y marimba). Se utilizan  en géneros propios de toques ceremoniales, de procesión, de semana santa y de cofradía. Tienen como característica general, el ritmo asimétrico, pentafonía, compases de amalgama y se produce una música, melancólica. En la garífuna está todo mezclado con ritmos africanos sincopados  más las cadencias y giros melódicos caribeños de ascendencia hispánica.

Estas influencias se comienzan a expresar en la música de concierto a finales del siglo XIX y principios del XX, dos figuras principales son representantes de este incipiente nacionalismo: Jesús Castillo y José Castañeda. Actualmente, la música popular que hacen los jóvenes  se fusiona con el rock.

Aunque la isla de Martinica fue descubierta por Cristóbal Colón en 1502, no la colonizaron  los españoles. En 1635 fue ocupada por los franceses  para gobernar las islas del Caribe de la Corona Francesa. Los indígenas de esa región eran los arawakes  llegados de la cuenca del Orinoco a las Antillas y los Indios Caribes, guerreros llegados de Guyana. El encuentro violento y apasionado de los exploradores europeos y la población autóctona generó que en 1690 no existiera población aborigen, quedando muy poca influencia de su cultura. Se fue conformando una población de blancos   criollos, mulatos, negros, chinos, judíos e indios culies (indios importados como fuerza de trabajo),  estos grupos no se mezclan entre sí. Las danzas europeas, valses, polkas, etc fueron asumidas por los negros. Sobre estas bases se fueron desarrollando los bailes autóctonos tradicionales, en la ciudad la llamada cuadrilla de lanceros, la biguine, que es el resultado de la polka más la influencia negra y mulata, la mazurca criolla que se le introduce una  parte central llamada vals de la noche, o simplemente noche, es la parte más lenta,  y el vals criollo. La canción criolla ocupa un lugar importante con un carácter predominantemente satírico.

Bolivia es un país multiétnico y multicultural con una producción musical diversa, en este país se encuentra aún uno de los más ricos folclores nativos de Sudamérica. Es uno de los países de América Latina que mantiene viva  grandes estructuras culturales de la época precolombina Existen más de doce mil comunidades indígenas actualmente .La música popular tiene influencia de la herencia de las antiguas culturas que allí habitaron. Dada la multiplicidad de etnias  no puede identificarse la música boliviana como música andina, no es claramente identificable. El proceso de sincretismo se comportó de  forma diferente en las distintas regiones. Las etnias quechuas y aymaras  mediante sus formas musicales daban muestra de su identidad particular. A esta diversidad se le añade la cultura española, y surge posteriormente el mestizaje. Existen  muy puntualmente elementos de la cultura africana, con el arribo de los primeros esclavos a una zona muy concreta de la Paz en la que vivían los yungas. Surge la tradición cultural afroboliviana, dando origen a la saya afroboliviana cuya derivación es la danza de los caporales, que ridiculiza al capataz negro de los esclavos de los Yungas. Los caporales se han convertido en la danza más atractiva para   la juventud de la ciudad, con el añadido de nuevos elementos. La música andina se crea y enriquece en colectivo no es un producto individual sino social. Los cordófonos: charango, jitarrón, anzaldeño son de origen europeo  pero recreados por las comunidades andinas. Al principio del siglo XX, se da un proceso de interacción social y surge  una producción  criolla en festividades religiosas y populares, tales como: la cueca, el bailecito, el khaluyo, el bolero de caballería, el bolero boliviano, etc. A partir de la década del cincuenta en  la región oriental surge un nuevo ritmo que identifica la identidad de esa región: el taquirari.

La tradición  y creación musical en  Latinoamérica y el Caribe, ha sido y es un proceso que se ha desenvuelto durante siglos en la diversidad y en la unidad de culturas, donde la población autóctona y los profesionales de la música han interactuado y enriquecido lo tradicional, alcanzando una música propia, criolla, con elementos comunes y particulares de Latinoamérica y el  Caribe, pero conservando su propia idiosincrasia, identidad, y tradiciones musicales   de cada país.

Bibliografía:

Carpentier, Alejo: La música en Cuba. Editorial Letras Cubanas, Ciudad de la Habana, 1979.

Eli Rodríguez, Victoria y Zoila Gómez García: Haciendo música cubana, Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de La Habana, 1989.

Gómez García, Zoila y  Victoria Eli Rodríguez.  Música latinoamericana y caribeña. Editorial Pueblo y Educación, 1995

Nettl, Bruno:” La etnomusicología y la enseñanza de la música del mundo”. Sociedad Internacional de Educación Musical. Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 1997

.

LENGUAS, ARTES, CULTURA Y EDUCACIÓN

enero 17th, 2011 by Paula María Sanchez Ortega

En el marco del Encuentro de Educadores en Pedagogía 2011  en La Habana se  desarrollará el Simposio:

LENGUAS, ARTES, CULTURA Y EDUCACIÓN

Que ofrecerá una mirada contemporánea  a las lenguas, las artes, la educación y la cultura.

Este simposio se  dedicará  a la exposición de ideas, experiencias y buenas prácticas  de  aquellos aspectos culturales y educativos relacionados con las lenguas y las artes que, desde la mirada de la contemporaneidad, permiten estudiar los elementos identitarios que tipifican  a cada uno de los países participantes. Se pretende  una contribución al mejoramiento de los procesos formativos, desde la cultura y la educación, tanto de la formación  de los profesionales como la  educación de  los públicos.

Especialistas de diversos contextos y segmentos sociales, que a la vez forman parte de los públicos y se desempeñan  en la sociedad como educadores, creadores, intérpretes, gestores culturales, instructores de arte, curadores y perceptores podrán valorar disímiles temas relacionados con las lenguas, las artes, la cultura y la educación.

Diversidad de enfoques y tendencias educativas en el campo de las lenguas y las artes, que se aplican  en algunos países o de forma aislada por instituciones, educadores  y otros profesionales, tendrán la oportunidad  de ser multiplicadas en otros contextos.

Ocupará un lugar importante los análisis en relación con los procesos formativos en las artes y la cultura, tanto de los ciudadanos como de los educadores.

También la educación artística  y las diversas prácticas artísticas en distintos contextos sociales.

Y con especial énfasis La investigación en arte, como vía para el mejoramiento de la acción educativa.

Serán días   de debates muy positivos entre especialistas de diferentes regiones del mundo que tienen de común el amor hacia las artes y su papel en el mejoramiento humano.

Dr. C Paula Sánchez Ortega

 

¡Hola, mundo!

octubre 5th, 2010 by musica_educacion_cultura

Welcome to CubaEduca Blogs. This is your first post. Edit or delete it, then start blogging!